Balance rápido de contingencias que vivimos hoy los mexicanos, la económica; la de inseguridad; la del agua, que afecta casi
a 20 millones de habitantes sólo en el valle de México. la energética, que todavía no notamos pero que nos estallará a finales
de esta administración y no menguará posiblemente en lo que resta del siglo. también la crisis de partidos,
la de confianza y, claro, la de moda: la de la dichosa influenza A.
Cada una de las anteriores contienen, además, sus crisis paralelas, un ejemplo ayudará a dimensionar. La contingencia
provocada por la demanda y el abasto de energía -me explico- tiene dentro una crisis de finanzas públicas insanas;
otra de manejos políticos de los recursos; una muy severa de corporativismo sindical, de corrupción y manipulación
oscura de la hacienda pública. La crisis que involucra a Pemex refleja la que vive en estos momentos el partido del gobierno,
que bajo Germán Martínez se ha vuelto el martillo del grupo del presidente de la República, Felipe Calderón,
y se ha consolidado (gracias a las relaciones perversas con los sindicatos) como un nuevo PRI, renovado, corrupto e inmoral.
La crisis de la influenza A, subordina otras contingencias. Desde hace años que a diario afloran las críticas al sistema
de salud pública; pero ahora con la gripe nos estamos dando cuenta de qué tan vulnerables somos y en manos de quién
depositamos nuestras vidas. No se nos olvide que Valdemar Gutiérrez, el dirigente de los trabajadores del Seguro Social,
es ahora uno de los flamantes candidatos plurinominales del PRI reloaded, o el PAN en tiempos de Martínez.
El país padece una crisis económica. Es derivada de otra global, es cierto, pero la propia está resultando más
canija que la ajena: ningún país en la región latinoamericana está tan afectado como el nuestro; en cuestión de semanas,
las perspectivas de crecimiento económico en el sexenio del presidente del empleo se han hundido hasta niveles impensables.
Pocos países del mundo crecerán a tasas tan negativas como el nuestro y apenas estamos empezando.
La crisis de salud relacionada con la influenza A tiene detrás el viejo problema: instituciones fallidas,
logros cuestionables, poca transparencia en el manejo del dinero... pero enormes sindicatos y aparatos para generar votos.
El PAN suele recordar con frecuencia los 70 años de PRI. Pero el PAN lleva ya casi una década en Los Pinos y no ha
hecho la diferencia. por el contrario, se ha vuelto un inigualable aparato de presión y control;
Peor que en los tiempos del PRI, cuando el gobierno manejaba los sindicatos, ahora el Estado está a merced de ellos:
aprendió con asombrosa velocidad que la voluntad del mexicano es fácil de manipular cuando se le organiza y se le aprieta.
El problema de fondo es que nos hemos dejado administrar por ideas de partido, no por gobernantes.
Han conducido nuestros destinos aparatos generadores de votos, pero que no saben que lo que sigue después de
las elecciones es cumplirle a los mexicanos.
No tenemos gobernantes, sino administradores de votantes. Pocas veces tuvimos en la historia tantas crisis sumadas como ahora,
y pocas veces estuvimos frente a tan pocas opciones para salir de ellas, como hoy.
La solución de todos los males de los mexicanos está en todos y son muchas acciones que se deben tomar, y no una.
Hasta la próxima, ya que tenemos mucho de que hablar. Espero sus comentarios y sugerencias.Lic. Juan Torres
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