Todos saben que desde diciembre de 2006 y hasta diciembre de 2008, se vivió una luna de miel entre el gobierno azul y el cogobierno tricolor. Pero arrancado 2009, empezó la disputa electoral que cambiará la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados y en una quinta parte de los gobiernos estatales del país.
Los electorales, todos lo saben, son tiempos en los que alianzas, pactos y acuerdos viven momentos de receso, porque cada partido y gobierno busca ganar el voto popular. Frente al tiempo electoral y ante una creciente ola de violencia, el PRI se negó a meter en cintura a sus dirigentes, gobernantes y políticos locales que tienen vínculos con los grupos mafiosos, como lo había solicitado el gobierno de Calderón. ¿Por qué la negativa del PRI a realizar en tiempos electorales la cirugía y amputación que reclama la guerra contra los barones de la droga? Por dos razones: políticas y electorales. Es decir, por estrictas razones políticas... y políticas.
El priísmo, como todos saben, se dijo víctima de las perversidades del poder federal azul que, según los señores del PRI, pretende politizar la guerra contra la violencia y el crimen. Más aún, se dijeron ofendidos y hasta negaron lo que todos saben: que el florecimiento del crimen organizado y el narcotráfico es una genética tricolor que, en efecto, encontró caldo de cultivo en los gobiernos azules. En ésas andan los señores del gobierno de Calderón y las mujeres y hombres del PRI.
¿Qué va a pasar en los próximos cuatro meses? Puede pasar todo, incluso que la justicia corte cabezas azules, tricolores o amarillas. Claro, vinculadas con el crimen, pero hay que analizar detalladamente en manos de quien esta la justicia.
Hasta la próxima, ya que tenemos mucho de que hablar. Espero sus comentarios y sugerencias.Lic. Juan Torres
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