Julio 2010
Solidaridad
Cualquiera pensaría que las constantes lluvias acaecidas desde la semana pasada eran una consecuencia del dolor
clavado en el inconsciente colectivo de los mexicanos, a diez años de haber iniciado "El viaje del cambio".
Diez años en los que se ha podido comprobar que, más allá de un intento democrático (y por lo
tanto, popular) por recomponer una nación joven, la transición política ocurrida resultó
ser un falso escenario donde la palabra cambio era más bien de vestimenta y no de ideología.
Las recientes alianzas entre el PRD y el PAN lo avalan.
Sin embargo, y yéndonos a terrenos más reales, las lluvias traídas por el huracán
Álex nos han comprobado una vez más que la sociedad mexicana se erige como una verdadera fortaleza
civil en los eventos de contingencia, evidenciando su alta capacidad para proponer soluciones rápidas y
precisas ante la pereza de un Estado que no tuvo a bien proyectar correctamente las ciudades hoy afectadas:
cualquiera que sepa un poco de urbanización y cambio climático sabrá que es completamente
necesaria la construcción de nuevas presas, y que resulta totalmente un despilfarro la proyección
de la imagen pública de sus gobernantes y representantes legislativos en las telenovelas,
la propagación de enormes centros comerciales a cambio de la tala inmoderada de árboles,
así como la obsesión por convertir a las nuevas ciudades en telarañas de asfalto
únicamente comparables a escala con ciudades monstruosas como Los Ángeles.
Así, entre la miseria, el caos y la desesperanza, todavía los mexicanos hacemos mofa del
desastre enviando fotografías jocosas y haciendo chistes menores, pero siempre al pie del
cañón, convidando lo que no se tiene (no hay que olvidar que estamos atravesando otro
período de crisis económica) frente a los desamparados.
Utilizando por primera vez a las redes sociales como el Facebook y similares, los mexicanos emplean,
una vez más, el valor de la solidaridad (la verdadera, no la de Carlos Salinas) en el sentido
de la reconstrucción urbana y civil. Yo me pregunto: si los desastres naturales nos empujan a
ser realmente conscientes de nuestra posición dentro de la sociedad mexicana y a reparar aquello
que desde afuera se estima como un imposible, qué nos hará falta para poder reaccionar
correctamente contra los fenómenos humanos, llámese crisis económica, guerra contra
el narco, política nacional incompetente, marginación y delincuencia?
Escrito por Marlén Carrillo Hernández-Ferman
www.diasiete.com
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